Ya es hora de que se le ponga un fin a la criminalidad en nuestro país y que la justicia se aplique como debe de ser.
Que los jueces y fiscales no se vendan. Señores: no es justo que el ciudadano tenga miedo de salir a las calles por uno anti sociales, hijos del diablo que no aportan nada bueno para la sociedad.
La Republica Dominicana y el mundo necesitan mucha oración, no cerveza ni música pervertida en los vehículos y en las esquinas.
Evitemos que el juicio de Dios caiga sobre nosotros por nuestra maldad, el odio, el egoísmo y amargura que existen en la vida del ser humano.
La Vida es una sola, cuidémosla.

