Nueva York- Ayer me degusté cuando escuche a una persona de mi ámbito de trabajo recordar en voz alta que se conmemoraba el 57avo aniversario de la “Invasión de Constanza, Maimón y Estero Hondo”. Calle por unos momentos y decidí escribir sobre esto.
Lo primero es preguntarse como que “invasión”. Lo segundo es recordar a que discurso pertenece ese vocablo en ese contexto. Debemos de saber que la heroica gesta no fue ninguna invasión y segundo el vocablo es introducido y usado por la dictadura y su comparsa aviesa y canalla, es parte intima del régimen y de la prensa espuria y sometida. Es un despectivo que pone el mundo y sus cosas boca abajo y patas hacia arriba. Me pregunto como es que ha sobrevivido su usanza a nuestro alrededor.
La gesta del 14 de Junio encarnaba el ideal libertario del pueblo dominicano, debió ser la chispa que incendiara la pradera, debió haber desatado las fuerzas tectonicas acumuladas en el alma dominicana por mas de un cuarto de siglo de opresión tiránica de los Trujillo y sus esbirros, de los invasores precisamente. Puesto que estos si que fueron invasores, usurpadores y fuerzas de ocupación. Los ciento cincuenta hombres del Catorce de Junio fueron y son libertadores, gestores de la patria y de la dignidad nacional. (aunque aun ninguna de las dos estén plenamente alcanzada)
Me disgusté y me calle, como casi siempre, pero hoy tengo algo que decir y así lo hago. En aquel 14 de Junio nos honró la presencia de nacionales de otros países, sin embargo no por eso fue aquello una invasión ni mucho menos ellos invasores. No, su acción encarnaba el ideal libertario no solo del pueblo dominicano sino de todo el mundo. Encarnaba aquel hechizo universal que embargo las almas de los mejores en todas las latitudes y de todas las clases sociales. Aquellos hombres no eran extranjeros! Eran ciudadanos del mundo y habían escogido la nacionalidad dominicana para nacer como tales a la del mundo que su acción engendraba. Habían decidido ofrendar sus vidas y libertades si fuesen requeridas pidiendo nada a cambio.
Hoy, ciertamente cincuenta y siete años después, me pregunto si les hemos entregado oficialmente la nacionalidad dominicana a estos hombres y sus descendientes. Creo que esto, si no se ha hecho, hay que hacerlo aunque fuese de manera póstuma.
Aquello no fue una invasión, pero invasiones hemos tenido. Nos ha invadido España, Francia, Haití, Inglaterra, Estados Unidos, y varias veces alguna asociación de malhechores locales ha tomado por asalto el país entero. Creo que esto amerita enseñarse con mas determinación. Me refiero a esto de las invasiones y de los invasores. Habría que crear un Museo de las Invasiones y promover su visitación como parte del quehacer escolar.
Quisiera, a manera de celebración, desear que viva para siempre entre nosotros el espíritu que movió la gesta del 14 de Junio, que no se extinga la llama libertaria bajo la opresión y desconsideración de ninguna invasión y ocupación del alma patria, sea esta local o extranjera.


